lunes, 22 de febrero de 2010

BESO TRAVIESO/// Capítulo 10: Beso… beso… beso en un sueño.

Milagros estaba realmente contenta. Hacía mucho que no entraba a la habitación de Francisco y cuando Norma le pidió que fuera a llamarlo, no lo dudó un instante.
- Francisco, dice tu mamá que bajes a tomar la merienda- dijo desde la puerta.
- Ahora no puedo, estoy ocupado- Dijo Francisco sin levantar la mirada de un libro.
- ¿Qué está haciendo?- Dijo Milagros entrando a la habitación a chusmear.
Milagros se acercó y vio que el libro estaba lleno de dibujos del cuerpo humano, con nombres raros y cosas que ella no entendía.
- ¿Eso es un libro de medicina?- Le preguntó interrumpiéndolo- ¿Por qué estás viendo algo como esto?
- ¡Calmate! Estoy estudiando ¿está bien?- Dijo fastidiado por las interrupciones.
- ¿Vos? ¿Por qué?- Dijo sorprendida.
- Por que me voy a cambiar de carrera para empezar el CBC de medicina el cuatrimestre que viene.
- ¿El departamento de medicina?- Dijo y luego cayó- ¿Te vas a convertir en doctor?
- Solo si paso por que las tres que me van a faltar las voy a dar libres- Le dijo y luego la advirtió- No le digas nada a mis papás.
- Está bien, entiendo- Dijo feliz Milagros- Tenés todo mi apoyo.
- No gracias. Nada bueno viene con tu apoyo- Dijo Francisco sin levantar la cabeza del libro.
- Pero… ¿No hay nada que pueda hacer? ¿Qué tal un masaje?- Dijo Milagros y le empezó a hacer masajes tan malos que casi rompe la espalda de Francisco.
- ¡Basta! ¡Te vas!- le gritó Francisco harto, empujándola fuera de su habitación.
Milagros se ofendió por un momento pues ella tenía buenas intenciones, hasta que cayó en la cuenta de que ella era la única que sabía el secreto de Francisco y una gran sonrisa se dibujó en su rostro.
A partir de ese momento Milagros trató de ayudarlo a estudiar en sus ratos libres, ya sea llevándole libros (que luego le tiraba encima), despertándolo cuando se quedaba dormido, haciéndole compañía en las largas noches de estudio y en todo lo que pudiera, aunque a veces más que ayudar, molestara.
Así pasó medio año. Milagros logró terminar el CBC y a Francisco le faltaba saber la nota del último examen libre que rindió. Milagros decidió acompañarlo a recibir la nota, pero no entró al aula.
- ¿Y?- Dijo ansiosa cuando lo vio salir.
- Aprobé- Dijo como si fuera algo totalmente fácil.
- ¡Sos increíble! Lo hiciste todo en el primer intento.
- Es que en realidad estudié.
Milagros estaba muy orgullosa de Francisco, sería un gran doctor algún día.
- Ahora empiezan las vacaciones de verano Que te parece si vamos de viaje a alguna parte y hacemos una fiesta- Dijo entusiasmada.
- Ya tengo planes- Le dijo mientras se iba.
- ¿Qué planes?- Dijo sorprendida.
- No te voy a decir- Le dijo dándole la espalda- Chau.
- Esperá- Dijo, pero alguien por detrás la detuvo.
- Milagros- Dijo alguien y cuando se dio vuelta era Julián.
Julián le dijo a Milagros que conocía el lugar donde iba a estar Francisco, pero sólo se lo diría si lo invitaba a almorzar. Milagros, que cuando se trataba de Francisco no escatimaba en costos, aceptó rápidamente y lo llevó al buffet de la facultad, donde Julián no tuvo vergüenza de pedir un almuerzo bastante caro.
- Bueno Julián, dijiste que sabías a donde iba a ir Francisco ¿Me vas a dar esa información?- Dijo Milagros seria, concentrada y enojada de haber gastado tanto dinero en Julián.
- ¡Por supuesto! Él va a gastar sus vacaciones trabajando-Dijo mientras saboreaba su almuerzo.
- ¿Trabajo? ¿Dónde?- Dijo Milagros sorprendida.
- Mmm, un flan con dulce de leche estaría bien como postre- Extorsionó Julián a Milagros.
- Está bien- Dijo Milagros enojada, la estaba dejando seca.
- Excelente. Esta información será solo para tus oídos- Dijo feliz- Él va a trabajar en Villa Romance.
- ¡Villa Romance!- Exclamó Milagros.
Villa Romance se encontraba en el sur, cerca del Bolsón. Allí, Francisco tenía un tío que le ofreció ir a trabajar por dos semanas y él aceptó contento ya que quería ahorrar dinero para comprar los materiales necesarios para su carrera. Sus padres le daban plata, pero la diferencia en el gasto entre la Facultad de Ciencias Económicas y la de Medicina, era bastante notable.
En la segunda semana en la que Francisco trabajó ahí, tuvo dos invitados inesperados.
- Francisco- Le gritó una voz muy conocida: era Milagros.
- Fran- Le gritó otra voz que también reconoció: Marcos.
- Tenia un mal presentimiento acerca del día de hoy- Les dijo apenas se acercaron.- Marcos ¿Por qué viniste solo? ¿Mamá y papá?
- Papá no podía faltar al trabajo y mamá no podía dejar solo a papá- Le explicó su hermanito.
- Tu mamá realmente, realmente lamenta no poder venir- Dijo Milagros tratando de que sus palabras parecieran reales.
- Puedo imaginarlo- Dijo Francisco irónico.
- ¡Milagros!- Dijo Julián saliendo de su cabaña pues se hospedaba ahí- que coincidencia.
- Julián, realmente lo hiciste ¿No?- Dijo Francisco mirando con furia a Julián.
- ¿De qué hablás?- dijo Julián haciéndose el tonto.
- Realmente deseaba que no le dijeras a nadie.
Francisco no terminó de hablar cuando un auto descapotable color caoba llegó a la villa.
- ¡Fran!- Dijo una de las dos hermosas mujeres que venían en el auto.
- ¡Elina!- Dijo Milagros horrorizada.
- ¡Elina! Bienvenida- Dijo Julián con una sonrisa de oreja a oreja.
Elina bajó del auto seguida por su perra de raza y pedigrí y de una chica más joven que ella, pero muy parecida.
- ¿Y esta señorita tan linda quién es?- Dijo Julián
- Es mi hermana- Dijo Elina.
- Me llamo Marina- Dijo muy amable- ¿Vos sos Julián? Mi hermana habló mucho de vos.
- ¡Elina habló de mi!- Dijo Julián sorprendido y encantado.
Elina lo ignoró y se dirigió hacia Francisco.
- Nuestra cabaña está muy cerca de acá. Si está bien me gustaría presentarte a mis papás durante la cena- Dijo Elina tomando los hombros de Francisco entre sus manos.
Milagros hervía de rabia y más que nada contra Julián.
- Julián- Gritó enojada y luego lo agarró de la camisa- ¿No habías dicho “Solo para tus oídos”? Era confidencial ¡Mentiroso! ¡Devolveme el almuerzo!
Julián no sabía qué decir y fue salvado por su perro que empezó a ladrarle al perro de Elina, parecía que le gustaba.
- Manchitas ¿A vos también te gustan las bellezas?- Le dijo a su perrito.
- De casualidad ¿Vos sos Milagros?- Dijo Marina interrumpiendo la pelea.
- ¿Cómo me conocés?- Dijo sorprendida Milagros
- Por que sos tal cual como mi hermana te describió.
- ¿Qué tipo de descripción?- Dijo Milagros intrigada.
- Francisco vos también sos tal cual como mi hermana te describió. Muy inteligente y atractivo. Quizás yo también tenga que conquistarte.
Ese comentario molestó mucho a Milagros. Le iba a decir algo, pero no tuvo tiempo pues un perro San Bernardo se le tiro encima.
- Auxilio, un oso- Empezó a gritar Milagros.
- Es el perro de la villa, se llama Pequi.
- ¿Pequi? ¿Qué tiene de pequeño?- Dijo Milagros cuando pudo levantarse.
A partir de ese momento, cada vez que Milagros podía pasar un rato a solas con Francisco las hermanas Domínguez aparecían para arruinarles todo. Si jugaban al tenis, la hacían quedar mal a Milagros; si jugaban a las cartas, se sentaban cerca de Francisco; cuando almorzaban, caían siempre de sorpresa. Milagros no las aguantaba más y todo era culpa de Julián. Pero Julián tenía un plan que pondría en práctica al día siguiente para que Milagros pasara tiempo con Francisco y él con Elina.
Como Julián le aseguró que todo sería mejor al día siguiente, Milagros decidió ir a leer una revista bajo un árbol.
- Si memorizás el nombre de las flores y su lenguaje podrás golpearlo con tu femineidad- Leyó Milagros en la revista- ¡Ya veo! Tengo que memorizar esto.
Milagros comenzó a tratar de memorizar lo que leía hasta que llegó un momento en el que se quedó dormida.
- Milagros, Milagros.
Milagros despertó y se encontró con el rostro de Francisco muy cerca.
- Francisco- Dijo sorprendida.
- Por fin despertaste- Le dijo- ¿Querés dar un paseo?
Milagros accedió, sentía que una oportunidad se le había abierto. Comenzaron a caminar por el bosque. Milagros comenzó a pensar algo para decir y recordó lo del lenguaje de las flores. Vio las flores a su alrededor, pero no podía recordar nada de lo que había leído.
- Siempre estás diciendo que me amás mucho- Le dijo Francisco de repente- Pero ¿Conocés mis verdaderos sentimientos?
Milagros se puso colorada y respondió:
- No sentís nada por mi por que nunca me decís nada lindo ni me tratas bien- Dijo titubeando.
- Idiota- La interrumpió Francisco y tomando su rostro con su mano le dijo- Estas equivocada, yo…- Y la besó
La estaba besando, Milagros no podía creerlo.
- ¡Es la segunda vez!- Gritó y se dio cuenta de que todo había sido un sueño.
Una vez más su beso anhelado había sido parte de sus fantasías, no había ocurrido. Le había parecido demasiado bueno para ser cierto. Pero esta vez, a diferencia de otras veces que soñó con un beso de Francisco, tenía una sensación que se había quedado tras sus labios. No podía entenderlo por que no había nadie allí, o por lo menos ella no podía ver a nadie pues tras un árbol Marcos se escondía ruborizado.
Al otro día, a Julián se le “ocurrió” jugar un juego en el bosque en parejas y elegirían las parejas por sorteo. Obviamente, Julián y Milagros se habían confabulado y marcaron los papelitos de tal forma que Milagros fuera con Francisco y Julián con Elina. Pero antes de poder realizar el sorteo trucho, Francisco se dio cuenta de que los papeles estaban marcados y tuvieron que hacer el sorteo realmente a la suerte. Para la seguridad, cada pareja llevaría un perro: Manchitas, Pequi y Violet (el perro de Elina).
Al hacer el sorteo las parejas quedaron: Julián con Elina que llevaban a Violet, Francisco con Marina que llevaban a Pequi y Milagros con Marcos que llevaban a Manchitas.
Los primeros en salir fueron Milagros con Marcos, debían buscar un sello y sellar una libreta para demostrar que pasaron por allí. Ninguno de los dos parecía feliz de que les hubiera tocado el mismo equipo. Pronto encontraron el sello y Marcos se apresuró a sellar la libreta. Milagros estaba decepcionada, pues no podía obtener ni un recuerdo romántico en Villa Romance y, además, lo único que obtenían en ese juego era las agresiones de Marcos.
Mientras tanto, Francisco y Marina iban con Pequi recorriendo otro camino. Un ruido fuerte hizo que Pequi comenzara a ladrar y que Marina se asustara y se abrazara a Francisco.
- Pequi ¿Qué pasa?- le dijo Francisco serio al San Bernardo.
Pero el ruido se había ido.
El mismo ruido hizo gruñir a Manchitas que hizo que Marcos y Milagros se asustaran y comenzaran a correr sin orientación alguna. Cuando dejaron de correr, se dieron cuenta de que no los seguían.
- Gracias a Dios, no nos perseguía.- Dijo Milagros.
- No hay nada que agradecer- Dijo Marcos- ¿Dónde estamos?
- No te preocupes, la solución es volver por donde vinimos- Dijo Milagros y al decir esto estuvo a punto de caer por una loma empinada.
Al levantarse, Marcos la insultó y le dijo que era mejor quedarse allí, aunque fuera por un momento.
En otro sitio, Julián trataba de aprovechar el momento con Elina, pero cada vez que quería poner su brazo sobre el hombro de Elina, Violet le gruñía.
- Violet, no estoy haciendo nada- Dijo Asustado- Elina decile que no estoy haciendo nada.
- Lo que pasa es que Violet está entrenada para ser despiadada con la gente sospechosa- Dijo Elina indiferente.
- Yo no soy sospechoso- Dijo Julián triste. Parecía que sus oportunidades eran pocas.
Elina y Julián llegaron al atardecer y allí encontraron a Francisco preparando la cena.
- ¿No vieron a Marcos y a Milagros?- Dijo Francisco preocupado, pues había encontrado el sombrero que llevaba Milagros tirado en el camino.
- No y ellos fueron los primeros en salir- Dijo Elina un poco preocupada.
Francisco dejó las cosas, sentía una preocupación muy grande y no podía quedarse de brazos cruzados.
Milagros y Marcos se quedaron debajo de un árbol en el lugar donde se habían perdido.
- Repentinamente empezó a hacer frío- Se quejó Milagros- Y también comencé a tener hambre. ¿No seria mejor buscar el camino?
- Ya te dije que es peligroso caminar al azar- La retó Marcos.
Milagros parecía triste y, al verla, Marcos tuvo compasión, abrió su mochila y sacó un toallón.
- Usalo de sábana- Le dijo Marcos dándoselo a Milagros y le mostró la mochila llena de comida.
- ¡Marcos sos sorprendente! Como dice el dicho: Mejor prevenir que llorar- Dijo Milagros.
- Es mejor prevenir que lamentar- La corrigió Marcos.
- Si, si, eso- Le dijo Milagros con una sonrisa- Sos muy confiable Marcos.
- Es por que vos sos muy inconfiable- Le contestó sin mirarla- A pesar de ser una universitaria.
De repente escucharon un ruido.
- Un lobo- Dijo Milagros.
- En esta zona no hay lobos- Dijo Marcos.
De repente un perro callejero, pero muy malo apareció con intenciones de atacarlos.
- Manchitas, ahuyentalo- Le ordenó Marcos.
Pero Manchitas se asustó y se fue, dejándolos solos. Marcos se puso delante de Milagros y con una rama comenzó a ahuyentar al perro él, pero el perro empezó a morder la mochila.
- ¡Auxilio! ¡Francisco!- Gritó Milagros.
El perro se abalanzó hacia ellos, pero Pequi apareció entre la hierba y mordió al perro callejero. El perro huyó y los chicos fueron a abrazar a Pequi.
- Marcos, Milagros ¿Están bien?- Dijo Francisco llegando corriendo preocupado.
- Si, yo nos protegí- Dijo Marcos.
- Gracias a Dios- Dijo Francisco recuperando el aire- Volvamos a la cabaña.
El viaje terminó y debían volver a casa. En el trayecto en micro, Milagros pensaba mirando por la ventana “Hice todo el viaje hasta Villa Romance y nada romántico pasó”. Miró a Marcos, que la estaba mirando y al ver que lo vio se hizo el dormido, y luego miró a Francisco que dormía plácidamente. “Por lo menos conseguí besarlo en un sueño” pensó Milagros.
Al llegar a casa, Norma quería los detalles del viaje que sus hijos y su “hija” habían hecho.
- ¿Y? Mili, ¿Valió la pena ir a Villa Romance?- Le dijo Norma bajito.
- mmm… ¿Cómo decirlo?- Dijo Milagros avergonzada y decepcionada.
- Francisco, necesito hablar urgente con vos- Dijo Franco enojado al ver que habían llegado.
Francisco lo miró serio. Por alguna razón, tenía la sensación de que sabía lo que venía.
- Ayer me encontré con Claudio- Dijo Franco en su escritorio- y me preguntó si estaba feliz por tu traslado a la facultad de medicina ¿Es eso verdad?
- Si, ya hice el CBC el cuatrimestre pasado, así que en marzo comienzo la carrera- Dijo seriamente Francisco.
Norma, Milagros y Marcos escuchaban todo desde detrás de la puerta. Norma se sorprendió, pero a la vez se alegró por su hijo, aunque no por su marido.
- Nunca me dijiste nada- Le dijo Franco enojado a su hijo.
- Perdoname por ocultártelo. Es que estuve pensando seriamente sobre mi futuro y si en realidad no tengo sueños.
- Pero Francisco vos vas a ser mi sucesor- Le dijo Franco entre herido y enojado.
- ¡Me voy a convertir en doctor! No voy a suceder tu compañía y es mi decisión- Le gritó Francisco enojado.
- ¡Francisco!- Gritó Franco al pararse, pero un fuerte dolor en el pecho lo hizo sentarse devuelta.
- ¡Papá! ¿Qué te pasa?- Le dijo Francisco enojado.
- Mi… pecho- dijo Franco cayéndose al piso.
Francisco lo levantó asustado. A escuchar esto, Norma, Marcos y Milagros entraron a la habitación. Norma estaba muy asustada.
- ¡Milagros! ¡La ambulancia!- Dijo Francisco rápidamente y Milagros, más rápido que nunca corrió al teléfono.
La ambulancia llegó rápidamente y trasladó a Franco al hospital.
¿Qué pasará con Franco? ¿alguién besó a Milagros mientras dormía? ¿Será posible que Francisco comience sus estudios en medicina? ¿Logrará Julián conseguir algo con Elina? Lo sabremos en el próximo capítulo que se titula "Corazones que se cruzan"

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